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Disposición a la obediencia

Luis Fajardo
  • 2 Mayo, 2017
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La Biblia registra los hechos de hombres y mujeres que sirvieron a Dios con rectitud de corazón a costa de sus posesiones, su reputación y aun de su propia vida. Estas historias tienen el propósito de motivarnos a servir a Dios y nos muestran el resultado de esa trascendental decisión.

El profeta anunció: “he aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. (Isaías 7:14) Desde que esta profecía fue dicha, muchas mujeres llegaron a la vejez aun vírgenes esperando ser la bienaventurada.

Los siglos pasaron y el tiempo del cumplimiento de la bendita promesa llegó, y “el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María”. (Lucas 1:26-27)

En el saludo del ángel (Lucas 1:28) notamos la opinión que tenía Dios de esta joven, que a la vista de la sociedad quizás no tenía ninguna virtud a reconocer, y es que “Dios mira el corazón”. (1 Samuel 16:7)

Al estudiar cuidadosamente la vida de María, nos damos cuenta de algunas de las cualidades y actitudes que sin duda Dios reconocía. Su ejemplo, al igual que Moisés, Daniel, Esther, y muchos otros, debe ser motivo de inspiración y un modelo a seguir para nosotros hoy.

La curiosidad es un instinto natural del ser humano y María no estaba exenta de ella, su curiosidad motivó la pregunta: “¿Cómo será esto?” En la respuesta dada por esta joven mujer a la exposición del ángel Gabriel del plan de Dios encontramos una actitud que todos debemos imitar, “he aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra”. (Lucas 1:38)

Esta respuesta denota dos cosas: su actitud sumisa a la obediencia y una firme confianza en Dios que venció la curiosidad de su corazón.

María reconocía que en ella no había ningún mérito que la hiciera merecer tan grande gracia, y exclamó: “Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador, porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva”. (Lucas 1:46-48); y es que “recompensa de la humildad y del temor del Señor son las riquezas, la honra y la vida”. (Proverbios 22:4)

¿Cuán diferente sería la experiencia cristiana si los que han decidido seguir a Jesucristo tuviesen esta actitud sumisa a la voluntad omnibenévola de Dios? “¡Oh si tuvieran siempre ese mismo corazón y siempre me temieran y guardaran mis mandamientos para ser por siempre felices, ellos y sus hijos!” (Deuteronomio 5:29)

Esto trasciende la vida cristiana, y se aplica también a todas las esferas donde hay personas con autoridad sobre nosotros, ¿Cuántos momentos indeseables nos ahorraríamos en la familia, en la escuela, en la universidad, en el trabajo, si estuviéramos dispuestos a obedecer? Más que muchas enfermedades, la desobediencia ha sido la causa de incontables muertes desde la primera desobediencia en el Edén.  

Luis Fajardo es líder juvenil, y en su tiempo libre disfruta escribir.  

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